Por: Redacción Constructivaonline.com.ar
La gestión eficiente del agua constituye uno de los principales desafíos para sostener y fortalecer la producción agrícola de Mendoza. En ese escenario, el Departamento General de Irrigación se prepara para inaugurar la modernización del Sistema de Riego Rama Chimba, una obra estratégica para el Este provincial que demandó una inversión superior a los $13.754 millones.
La intervención incorpora nueva infraestructura de almacenamiento, conducción y distribución del recurso hídrico, con el objetivo de mejorar el abastecimiento de 571 productores y optimizar el aprovechamiento del agua destinada a casi 5.000 hectáreas cultivadas.
El proyecto se desarrolla en la cuenca del río Tunuyán Inferior, entre los departamentos de Junín y San Martín, y alcanza a productores de Palmira, Chapanay, Las Chimbas y Los Barriales. La superficie beneficiada comprende aproximadamente 4.947 hectáreas, vinculadas con una actividad agrícola que depende de la disponibilidad y la distribución oportuna del agua.
La Rama Chimba forma parte de un sistema histórico de riego de 22 kilómetros, cuya modernización busca mejorar las condiciones de funcionamiento y acompañar las necesidades productivas de una de las regiones agrícolas más importantes de Mendoza.
La inversión total alcanzó los $13.754.316.424,69 y fue financiada mediante aportes del Banco Mundial, el Gobierno provincial y el Departamento General de Irrigación. Los trabajos contemplaron la construcción de un reservorio con capacidad para almacenar 176.000 metros cúbicos de agua, la impermeabilización de diferentes tramos de canales y la modernización de compartos. Se trata de intervenciones que permiten mejorar el control de los caudales, reducir las pérdidas durante la conducción y generar condiciones más eficientes para organizar los turnos de riego de los establecimientos agrícolas.

La modernización apunta a fortalecer la capacidad de respuesta de la red de distribución, especialmente en aquellos sectores donde las variaciones de caudal y los tiempos de conducción condicionan la disponibilidad del recurso.
Uno de los elementos centrales es el nuevo reservorio, integrado al sistema de modernización del canal Matriz Independencia. De esta infraestructura derivan las ramas Sauce, Henríquez, Cruz Bodega, Godoy y Chimba, además de tomas directas que anteriormente recibían agua desde el canal Cobos. Su incorporación permite disponer de una capacidad de almacenamiento destinada a regular el comportamiento de los caudales y mejorar las condiciones de distribución.
El funcionamiento del reservorio resulta especialmente importante porque permite amortiguar las oscilaciones de caudal antes de que se propaguen hacia los sectores ubicados aguas abajo. Esta capacidad de regulación adquiere relevancia para la Rama Chimba, que constituye el último tramo del sistema de distribución. Además, la infraestructura permite reservar agua para los turnos de riego y disponer de un volumen de respaldo frente a interrupciones imprevistas o cortes programados, de acuerdo con el esquema operativo. Estas características contribuyen a mejorar la previsibilidad del abastecimiento y la organización de las entregas.

La modernización también comprendió la impermeabilización de 8.736 metros del canal Chimba y otros 630 metros correspondientes al tramo final del canal Independencia-Cobos. En conjunto, las intervenciones alcanzaron 9.366 metros de conducción, a los que se sumaron trabajos de modernización de compartos. El revestimiento de los cauces genera una mejora relevante para la eficiencia hídrica, ya que reduce las pérdidas por infiltración que se producen en los canales de tierra y permite aprovechar mejor el volumen de agua disponible para las explotaciones agrícolas.
Uno de los resultados más significativos se registró en los tramos de tierra ubicados aguas arriba de la Ruta Nacional 7. Allí, las obras de impermeabilización permitieron reducir de 12 a 4 horas el tiempo promedio necesario para conducir y entregar el agua a los usuarios situados aguas abajo. La mejora representa una disminución de dos tercios en los tiempos de recorrido, un avance que permite agilizar la distribución y optimizar la organización de los turnos.
Esta transformación resulta especialmente relevante en una provincia donde el recurso hídrico constituye un factor determinante para la actividad productiva. La obra se integra a una red que ya cuenta, aguas arriba, con compuertas de nivel constante del tipo Narmil y módulos de máscara destinados a controlar y medir volumétricamente las entregas de agua.
Estos dispositivos forman parte de una infraestructura que comprende 23 tomas directas y las ramas Sauce, Henríquez, Cruz Bodega y Godoy. Además de las mejoras estrictamente vinculadas con la conducción y distribución del agua, el proyecto incorpora un componente de Gestión Integrada del Riesgo Agropecuario, una iniciativa está orientada a mitigar determinadas contingencias que afectan a las explotaciones agrícolas, particularmente fenómenos como las heladas y el granizo.

El impacto de la inversión adquiere especial importancia por la cantidad de productores involucrados y la superficie agrícola comprendida. Las 4.947 hectáreas beneficiadas forman parte de un territorio donde la disponibilidad de agua condiciona las posibilidades de producción y la planificación de las actividades rurales.
Más allá de la magnitud de los trabajos, uno de los avances más relevantes es la reducción de los tiempos de conducción, una mejora concreta que permite aprovechar mejor el recurso hídrico y fortalecer las condiciones para el desarrollo agrícola de la región.