Por: Redacción Constructivaonline.com.ar
El diseño de una etiqueta puede convertirse en un elemento decisivo para diferenciar un vino, transmitir su identidad y captar la atención de los consumidores. Con esa premisa, la Bolsa de Comercio de Mendoza (BCM) abrirá el jueves 16 de octubre la convocatoria para la 34ª edición del Concurso Nacional de Diseño de Etiquetas de Vino, una iniciativa que busca conectar el talento creativo con la industria vitivinícola argentina. El certamen distribuirá $6 millones en premios y convocará a estudiantes y profesionales de distintas provincias del país.
La edición 2026 llega con una transformación importante en su modalidad de participación. Por primera vez, tanto la inscripción como las etapas de preselección y semifinal se desarrollarán de manera completamente virtual, una decisión orientada a facilitar el acceso de diseñadores de diferentes regiones. La definición de los ganadores, en cambio, conservará su carácter presencial y se realizará el jueves 26 de noviembre en el Salón de Ruedas de la Bolsa de Comercio de Mendoza, donde se conocerán las propuestas distinguidas.
Las inscripciones estarán habilitadas desde las 00 horas del 16 de octubre hasta las 23.59 del 10 de noviembre. Durante ese período, los interesados podrán completar el formulario digital, cargar sus propuestas y realizar modificaciones en los diseños hasta el cierre de la convocatoria. El proceso se desarrollará a través del sitio oficial concurso.bcmdz.com.ar, una plataforma que permitirá gestionar las postulaciones sin necesidad de trasladarse hasta Mendoza para presentar los trabajos.

La competencia está destinada a estudiantes y egresados de carreras vinculadas con Diseño Gráfico, Publicidad y Comunicación Visual, tanto de instituciones terciarias como universitarias y tecnicaturas. Las propuestas podrán presentarse de manera individual o grupal, lo que permitirá participar a profesionales independientes y equipos creativos. El costo de inscripción será de $10.000 por participante, con pago en línea al completar el formulario, y cada postulante deberá cumplir con los requisitos establecidos en las bases del concurso.
La incorporación de herramientas digitales representa uno de los cambios más significativos de esta edición, especialmente por su capacidad para ampliar el alcance territorial de la convocatoria. Al eliminar la necesidad de presentar físicamente los trabajos durante las primeras instancias, la organización busca reducir las barreras logísticas y favorecer la participación federal. De esta manera, estudiantes y diseñadores de distintas provincias podrán competir bajo una misma modalidad, acercando nuevas miradas creativas a una industria estrechamente vinculada con la identidad productiva y cultural de Mendoza.
La evaluación estará a cargo de un jurado integrado por 12 referentes provenientes de diferentes disciplinas, con experiencia en diseño de etiquetas, branding, arte, fotografía, arquitectura, comunicación e industria gráfica. Entre los especialistas vinculados con la identidad visual vitivinícola participarán Mariela Gutelli, de Caliptra Creative House; el estudio Boldrini & Ficcardi; Nano Alfonsín, de Nano Alfonsín Studio; y el estudio Oveja & Remi. La diversidad de perfiles permitirá analizar los proyectos desde distintas perspectivas profesionales y creativas.
También integrarán el jurado el artista plástico Sergio Roggerone y el fotógrafo y director creativo Martín Orozco, de Estudio 365. Desde el ámbito de la arquitectura y la cultura participarán Luisa Yanzón, responsable de Interiorismo del estudio Bormida & Yanzón; Sebastián Ladrón de Guevara, coordinador de Industrias Creativas de la Secretaría de Cultura de Mendoza; y Federico Croce, periodista especializado en lifestyle y vinos. La presencia de estos referentes incorporará miradas relacionadas con la estética, la comunicación y la construcción de identidad de los productos.
La representación académica estará a cargo de Luis Sarale, diseñador industrial de la Universidad Nacional de Cuyo y magíster en Comunicación y Educación. Por su parte, la industria gráfica tendrá como representantes a Virginia Palero, de Label Solutions, y Joaquim Correia, de Fedrigoni, compañía especializada en papeles para etiquetas de alta gama. La participación de especialistas vinculados con los materiales y los procesos de impresión permitirá incorporar criterios técnicos relacionados con la calidad y la resolución gráfica de los trabajos presentados.
Tres instancias de evaluación para elegir a los ganadores
En la primera etapa, desarrollada de manera virtual, el jurado analizará las propuestas recibidas y seleccionará 30 trabajos semifinalistas. Posteriormente, los diseños elegidos participarán de una segunda evaluación digital, en la que cada integrante del jurado asignará puntuaciones mediante una escala del 1 al 5, de acuerdo con los criterios establecidos por la organización.
Durante la semifinal, el sistema procesará las calificaciones obtenidas por las 30 propuestas y elaborará un ranking que determinará cuáles serán las diez etiquetas finalistas. Esos trabajos accederán a la instancia definitiva, prevista para el jueves 26 de noviembre en el Salón de Ruedas de la Bolsa de Comercio de Mendoza. Durante la gran final, el jurado realizará una votación en vivo y se anunciarán los proyectos ganadores, completando un proceso que combinará herramientas digitales con una definición presencial.
Los criterios de evaluación contemplarán cinco aspectos centrales: impacto y atractivo visual, creatividad y originalidad, conceptualización y capacidad comunicativa, resolución y calidad gráfica, y pertinencia y adecuación al producto. El objetivo será reconocer diseños que logren diferenciarse, transmitir una identidad clara y mantener coherencia con las características del vino y el público al que se dirigen. La competencia pondrá así el foco tanto en la creatividad como en la capacidad de una etiqueta para funcionar como herramienta de comunicación comercial.

La edición 2026 distribuirá un total de $6 millones entre los tres primeros puestos, con una estructura de premios que busca reconocer el trabajo creativo de los participantes. El proyecto ganador recibirá $3.000.000, mientras que el segundo puesto obtendrá $2.000.000 y el tercero será distinguido con $1.000.000. Los incentivos económicos representan uno de los principales atractivos de una convocatoria que también ofrece visibilidad profesional y la posibilidad de presentar trabajos ante especialistas de reconocida trayectoria.
El Concurso Nacional de Diseño de Etiquetas de Vino cuenta con una historia que comenzó en 1990 y que lo convirtió en una iniciativa de referencia para la creatividad vinculada con la vitivinicultura. A lo largo de sus 34 ediciones, reunió a más de 2.000 participantes y recibió alrededor de 3.000 propuestas. Ese recorrido permitió conformar uno de los principales bancos de diseños de etiquetas de Mendoza, un patrimonio que refleja diferentes tendencias estéticas y formas de interpretar la identidad del vino argentino.
La trayectoria del certamen también recibió reconocimientos institucionales por su contribución a la cultura y al diseño. La iniciativa fue declarada de interés provincial por el Gobierno de Mendoza y de interés municipal por la Ciudad de Mendoza, reconocida como Capital Internacional del Vino. Además, obtuvo una distinción de la Fundación de Investigación en Diseño Argentino (IDA).
Desde la Bolsa de Comercio destacan que la participación de diseñadores de todo el país permite ampliar el patrimonio creativo relacionado con la industria y fortalecer el vínculo entre cultura, talento y negocios.
La edición 2026 contará con el acompañamiento de Label Solutions, Alejandro Vigil, Fedrigoni, FS Print & Projects Mendoza y HP Indigo, organizaciones y referentes vinculados con la actividad vitivinícola y la industria gráfica.
Los interesados podrán inscribirse hasta el 10 de noviembre a través de concurso.bcmdz.com.ar, donde estarán disponibles las condiciones para participar de una competencia que conecta diseño, identidad y oportunidades profesionales.