jueves 01 de octubre de 2026 - Edición Nº561

Economía | 1 oct 2026

Recurso hídrico

Con un año excepcional de agua, Irrigación anticipa beneficios para el agro y la necesidad de nuevas inversiones

14:48 |El organismo proyecta unos 1.800 hectómetros cúbicos de escurrimiento para 2026-2027 y anticipa beneficios para ambientes naturales y acuíferos vinculados incluso con Guanacache. El organismo trabaja en un sistema de alertas para anticipar eventos meteorológicos extremos hasta con tres días de anticipación ante un verano condicionado por El Niño.


Por: Redacción Constructivaonline.com.ar

Después de años en los que la escasez dominó buena parte de la conversación sobre el agua en Mendoza, la próxima temporada propone una fotografía completamente diferente. Las nevadas acumuladas durante el invierno en alta montaña permitirán un fuerte incremento del caudal de los principales ríos provinciales y configuran un escenario que Irrigación considera particularmente favorable para atender los diferentes usos del recurso. 

El Departamento General de Irrigación presentó el Pronóstico de Escurrimientos 2026-2027 en una jornada encabezada por su superintendente, Sergio Marinelli, y de la que participaron el intendente Ulpiano Suárez, autoridades de Gestión Hídrica, investigadores del Conicet y del IANIGLA y representantes vinculados con la administración del agua en San Juan. 

La comparación con el ciclo anterior permite dimensionar el cambio, teniendo en cuenta que la temporada pasada dejó alrededor de 800 hectómetros cúbicos de escurrimiento, mientras que para 2026-2027 la estimación asciende a aproximadamente 1.800 hectómetros. “Va a ser un año muy bueno en el aspecto de que va a haber suficiente agua para todos los usos, especialmente para el agro”, aseguró Marinelli. 

El titular de Irrigación fue todavía más gráfico al explicar el volumen disponible. Según señaló, la provincia estará “recontra cubierta” y, en aproximadamente un año y medio, sobraría una cantidad de agua equivalente al volumen del embalse Potrerillos. El mayor aporte permitirá sostener durante más tiempo los caudales y mejorar la disponibilidad para distintos usos. 

Las proyecciones contemplan efectos positivos sobre ambientes naturales, entre ellos las lagunas de Rosario, en Lavalle. A su vez, el trabajo coordinado con San Juan permitirá avanzar con aportes destinados a recuperar el acuífero de Guanacache y generar mayor previsibilidad para los productores vinculados con esa región. 

Más agua y nuevos recaudos para casos extremos

El escenario favorable tendrá, sin embargo, una contracara. La temporada estará atravesada por El Niño y una mayor disponibilidad hídrica no elimina los riesgos asociados a las precipitaciones intensas del verano. En una provincia donde el oasis centro-este recibe habitualmente entre 200 y 350 milímetros anuales, concentrar una parte significativa de esa lluvia en pocas horas puede generar consecuencias importantes. 

El problema se torna especialmente complejo cuando una tormenta intensa coincide con canales que ya transportan elevados volúmenes destinados al riego. Marinelli advirtió que, en esas circunstancias, el agua puede superar los cauces, afectar calles e inundar fincas. El granizo agrega otra variable de riesgo para una economía agrícola que, paradójicamente, será una de las principales beneficiadas por la mayor disponibilidad hídrica. 

Para reducir esa vulnerabilidad, Irrigación trabaja junto con Defensa Civil, el Servicio Meteorológico Nacional y EMESA en protocolos de alerta temprana. El objetivo es contar con herramientas que permitan anticipar hasta con tres días de antelación la llegada de eventos meteorológicos extremos y disponer medidas preventivas antes de que impacten sobre cauces, infraestructura y zonas productivas. 

Una buena temporada no resuelve el problema de fondo

La presentación dejó además una señal que trasciende ampliamente el próximo verano. Irrigación presentó junto al IANIGLA una nueva plataforma hidroclimática que integra información histórica, registros nivometeorológicos y proyecciones relacionadas con la variabilidad climática. La herramienta fue concebida para mejorar la planificación del agua y respaldar decisiones que deberán mirar cada vez más allá de una temporada particular. 

Ese horizonte muestra una paradoja: Mendoza puede atravesar un ciclo de abundancia mientras mantiene intacto un problema estructural de escasez a largo plazo. Irrigación remarcó que las condiciones excepcionales de 2026-2027 no modifican las tendencias proyectadas para las próximas décadas ni eliminan la necesidad de transformar la manera en que la provincia administra, distribuye y utiliza el recurso. 

Las estimaciones hacia 2050 permiten dimensionar esa advertencia, considerando que si se cumplen las proyecciones climáticas consideradas por el organismo, Mendoza podría enfrentar una diferencia superior a 1.000 hectómetros cúbicos entre el agua disponible y el volumen mínimo necesario al considerar el conjunto de sus ríos. El contraste con los 1.800 hectómetros previstos para esta temporada permite observar la magnitud potencial de esa brecha futura. 

Cerrar esa distancia demandará infraestructura y recursos financieros. Marinelli estimó que la provincia necesitará un programa de inversiones cercano a US$ 4.000 millones hasta 2050, equivalente a unos US$ 160 millones por año. Los fondos deberían orientarse principalmente a mejorar la eficiencia de los sistemas de riego y optimizar la distribución de agua potable. 

La discusión deja así de limitarse a cuánta nieve cayó o cuánto caudal traerán los ríos durante una temporada. El desafío pasa por aprovechar los años favorables para construir capacidad de respuesta frente a aquellos que no lo sean, incorporando infraestructura, tecnología, información climática y sistemas de gestión capaces de administrar mejor cada metro cúbico disponible. 

 

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