Por: Redacción Constructivaonline.com.ar
Vaca Muerta está creciendo a una velocidad que obliga a mirar mucho más allá de los pozos. El aumento de la producción empieza a tensionar rutas, sistemas de transporte y servicios que deben acompañar el movimiento de una industria cada vez más grande. En ese escenario, trece compañías petroleras acordaron con Neuquén anticipar US$ 154,5 millones para financiar obras viales estratégicas dentro del corredor hidrocarburífero.
El mecanismo tendrá una particularidad: los recursos surgirán del adelanto de regalías, cánones y peajes correspondientes a las productoras. El dinero será integrado a un fideicomiso y los desembolsos se realizarán en función del avance certificado de las obras, conformando un esquema de cooperación público-privada para acelerar infraestructura directamente relacionada con la expansión de la actividad.
El acuerdo reúne a buena parte de los principales jugadores de la cuenca. Participarán YPF, Chevron, Pampa Energía, Pan American Energy, Phoenix Global Resources, Pluspetrol, Shell, Total Austral, Vista Energy, GeoPark, Tecpetrol, Harbour y Continental. El aporte de cada empresa se determinará mediante una fórmula vinculada con su participación en la producción no convencional y sus obligaciones fiscales provinciales.
Entre las intervenciones previstas aparece la pavimentación de la Ruta Provincial 8, desde su empalme con la Ruta 6 hasta el denominado Camino de la Tortuga. El programa incorpora además la reparación y ejecución de nuevos pavimentos sobre la Ruta Provincial 51, dos corredores vinculados directamente con la creciente dinámica operativa que genera Vaca Muerta.
Neuquén asumirá, por su parte, la ejecución de intervenciones en las rutas provinciales 6 y 7 utilizando recursos propios y contrataciones de terceros. El objetivo es mejorar la circulación dentro de uno de los mayores polos hidrocarburíferos de Argentina, donde cada incremento de producción significa también más camiones, equipos, insumos, trabajadores y transporte pesado circulando diariamente.
La ecuación empieza a ser evidente para la industria: producir más petróleo y gas exige invertir simultáneamente en todo lo que rodea a los yacimientos. Rutas, transporte, almacenamiento, procesamiento y capacidad de evacuación dejaron de funcionar como infraestructura complementaria para convertirse en componentes indispensables para sostener el ritmo de crecimiento de la formación neuquina.

Infraestructura para una nueva escala petrolera
El desafío excede ampliamente las necesidades de Neuquén. Para la Cámara de Exploración y Producción de Hidrocarburos (CEPH), Vaca Muerta está en el centro de una transformación que puede modificar la matriz energética argentina y convertir al país en un exportador relevante de hidrocarburos durante la próxima década. Para lograrlo, la infraestructura deberá avanzar prácticamente al mismo ritmo que la producción.
Las proyecciones permiten dimensionar ese cambio. La Cámara estima que la producción argentina de petróleo y gas podría más que duplicarse antes de 2035, aunque reconoce que el resultado dependerá de factores como los precios internacionales, la estabilidad macroeconómica y las condiciones regulatorias. En uno de los escenarios analizados, el petróleo podría alcanzar 1,6 millones de barriles diarios.
Ese incremento tendría una consecuencia directa sobre las exportaciones. Hacia el final de la década, la CEPH proyecta que los hidrocarburos podrían generar un superávit externo superior a US$ 20.000 millones por año. En un escenario de mayor expansión, las ventas internacionales podrían superar los US$ 41.000 millones anuales, con un saldo comercial positivo de hasta US$ 37.670 millones.
La transformación ya comienza a observarse en las cuentas externas del país. El sector energético pasó de registrar un déficit de US$ 4.300 millones en 2022 a cerrar 2025 con un superávit de US$ 7.815 millones. La combinación entre mayor producción local y sustitución de importaciones explica buena parte de un cambio que la industria espera profundizar durante los próximos años.
Durante el primer semestre de 2026 esa tendencia continuó y la balanza energética acumuló un saldo favorable de US$ 6.987 millones, mientras las exportaciones de combustibles y energía superaron los US$ 8.100 millones. Los números muestran cómo Vaca Muerta comienza a desplazarse desde una lógica centrada en el autoabastecimiento hacia otra donde las exportaciones ganan un peso cada vez mayor.
Más capital, ductos y capacidad para exportar
El salto proyectado requerirá una masa de capital considerable. La CEPH estima que las inversiones del sector podrían superar los US$ 15.000 millones anuales durante la próxima década y alcanzar un máximo superior a US$ 20.000 millones en 2027. Nuevamente, precios, estabilidad macroeconómica y previsibilidad regulatoria aparecen como variables decisivas para sostener ese escenario.
Una parte importante de esos recursos tendrá que dirigirse hacia la infraestructura de transporte. La industria ya avanza con proyectos destinados a incrementar la capacidad de evacuación del petróleo producido en Neuquén, una condición indispensable para que los nuevos barriles puedan encontrar salida hacia terminales exportadoras y mercados internacionales.
El principal ejemplo es Vaca Muerta Oil Sur, que contempla un oleoducto de 437 kilómetros entre Allen y Punta Colorada, junto con instalaciones de almacenamiento, una terminal de exportación y monoboyas. Con una inversión cercana a US$ 3.000 millones, la obra está llamada a convertirse en una de las piezas centrales de la nueva infraestructura petrolera argentina.
VMOS tendrá inicialmente capacidad para transportar 180.000 barriles diarios, pero el diseño prevé una expansión posterior hasta los 550.000 barriles por día. Esa escala permitirá canalizar hacia el exterior una porción creciente del crudo neuquino y acompañar el aumento de producción que las operadoras proyectan para los próximos años.
El gas abre, en paralelo, otra avenida de crecimiento. Además de abastecer mercados regionales, la expansión productiva deberá sostener los proyectos de gas natural licuado que buscan insertar a Argentina en el comercio global de GNL. La propia CEPH advierte que para alimentar esas plantas será necesario incrementar de manera significativa los volúmenes producidos.
El adelanto de US$ 154,5 millones para las rutas aparece así como una pieza de una transformación mucho más amplia. Vaca Muerta necesita pozos, pero también caminos, ductos, plantas, almacenamiento y terminales capaces de acompañar su nueva escala. El desafío de la próxima década será que toda esa infraestructura avance con suficiente velocidad para convertir el potencial geológico en producción, exportaciones y divisas.