Por: Redacción Constructivaonline.com.ar
Vaca Muerta comienza a enfrentarse a una paradoja propia de su crecimiento: producir cada vez más obliga a pensar antes en cómo transportar esa producción. Con esa lógica, YPF ya trabaja para ampliar la capacidad del Vaca Muerta Oil Sur (VMOS) incluso antes de que el nuevo oleoducto entre formalmente en funcionamiento, anticipándose al salto que proyecta para el shale.
El anuncio fue realizado por Horacio Marín, presidente y CEO de YPF, durante un encuentro con inversores y ejecutivos en Houston (Shale in Argentina: Unleashing Vaca Muerta to the World, organizado por el IAPG). Allí, el directivo trazó una hoja de ruta que combina infraestructura, crecimiento productivo, reorganización de activos y una ambición exportadora que coloca al sector energético entre los grandes generadores potenciales de divisas de Argentina.
Uno de los ejes centrales es el VMOS, la infraestructura que conectará Allen, en Río Negro, con la futura terminal de exportación de Punta Colorada, sobre el Golfo San Matías. El proyecto constituye una pieza fundamental para darle al petróleo de Vaca Muerta una salida de gran escala hacia los mercados internacionales y acompañar el crecimiento previsto para los próximos años.
El diseño original contempla una capacidad máxima de 550.000 barriles diarios. Sin embargo, las expectativas productivas ya llevaron a las compañías involucradas a estudiar una ampliación antes de la puesta en marcha del sistema, una señal que permite dimensionar la velocidad con la que están cambiando las proyecciones alrededor de la formación neuquina.
La nueva meta se ubica alrededor de los 700.000 barriles por día, aunque Marín planteó que el oleoducto podría transportar entre 700.000 y 770.000 barriles diarios. El volumen definitivo dependerá de la evolución de la producción y de las necesidades que vayan mostrando las diferentes operadoras a medida que profundicen sus desarrollos.
El incremento de capacidad podría concretarse sin construir una segunda línea. La alternativa analizada consiste en incorporar nuevas estaciones de bombeo al VMOS, elevando el caudal transportado y aprovechando la infraestructura existente para responder a una producción que podría crecer considerablemente durante los próximos años.
La magnitud del proyecto también queda reflejada en la inversión: cerca de US$ 3.000 millones. La construcción registra un avance superior al 80% y la primera carga está prevista para los primeros meses de 2027, momento en que comenzará una nueva etapa para la capacidad exportadora del petróleo producido en la Cuenca Neuquina.
El crecimiento será progresivo. Inicialmente, el sistema transportará aproximadamente 180.000 barriles diarios y posteriormente aumentará su capacidad hasta llegar a los 550.000 contemplados en el proyecto original. Sobre esa plataforma comenzaría a construirse la expansión que ahora YPF y las compañías analizan para alcanzar una escala todavía mayor.
En el extremo atlántico, Punta Colorada aportará otra ventaja estratégica: la posibilidad de operar buques VLCC capaces de transportar hasta dos millones de barriles. Esa capacidad permitirá pensar los despachos de crudo argentino con una lógica internacional diferente, incorporando infraestructura diseñada específicamente para competir en mercados de gran volumen.
El VMOS, además, no funcionará de manera aislada. Su capacidad se complementará con Oldelval y la conexión hacia Chile. La combinación de estas vías de transporte podría permitir que la Cuenca Neuquina se acerque al millón de barriles diarios con capacidad de evacuación suficiente para acompañar una producción que ya mira mucho más allá del abastecimiento interno.
La estrategia muestra un cambio de escala para Vaca Muerta. Durante años, buena parte de la discusión estuvo concentrada en comprobar productividad, reducir costos y desarrollar masivamente los recursos. Ahora, el desafío comienza a trasladarse hacia la infraestructura necesaria para que esos barriles puedan abandonar la cuenca y encontrar compradores internacionales.

YPF concentra recursos en los bloques de mayor potencial
La transformación no se limita a oleoductos. YPF también reorganizará su portafolio de activos y devolverá las áreas Salinas del Huitrín, Loma del Molle, Cerro Las Minas y Cerro Arena, debido a que esos bloques no forman parte del programa de desarrollo que la compañía definió para su próxima etapa.
“Esas áreas van a quedar libres para una licitación porque YPF no las va a desarrollar. No están dentro del programa que tenemos”, explicó Marín. Los bloques podrían quedar disponibles para futuras licitaciones y eventualmente ser desarrollados por otros operadores interesados en explorar oportunidades dentro de la Cuenca Neuquina.
La decisión profundiza el camino iniciado con el Proyecto Andes. La lógica consiste en concentrar capital, equipos y recursos humanos en aquellos activos no convencionales capaces de aportar mayor escala y potencial productivo, evitando dispersar inversiones en áreas que no se encuentran entre las prioridades actuales de la petrolera.
Detrás de esa reorganización aparece una proyección de inversiones difícil de separar del crecimiento general de Vaca Muerta. Marín estimó que el desarrollo previsto por la industria energética requerirá desembolsos acumulados cercanos a US$ 130.000 millones entre 2025 y 2031, una magnitud que comparó con “la inversión anual de una supermajor de las más grandes del mundo”.
Las proyecciones presentadas en Houston colocan a Argentina hacia 2031 con una producción aproximada de 1,7 millones de barriles diarios de petróleo y 250 millones de metros cúbicos de gas por día. Alcanzar esos niveles implicaría una transformación sustancial respecto de la escala actual del sector energético nacional.
El dato que modifica todavía más la ecuación aparece al observar el destino del crudo. Según el escenario presentado por YPF, una vez abastecida la demanda interna, dos de cada tres barriles producidos podrían dirigirse al mercado internacional. Vaca Muerta pasaría así de consolidar el autoabastecimiento a convertirse fundamentalmente en una plataforma exportadora.
Más de US$ 50.000 millones anuales en exportaciones
YPF ya superó los 230.000 barriles diarios de shale oil y prepara una actualización de su plan productivo que será presentada a inversores en Nueva York en abril de 2027. Esa revisión llegará en un escenario donde las mejoras de eficiencia están llevando a la compañía a elevar algunas de sus previsiones originales.
Una de las modificaciones más relevantes aparece en las exportaciones energéticas. La nueva proyección ubica su potencial por encima de US$ 50.000 millones anuales desde 2031, frente a una estimación inicial de US$ 30.000 millones. El cambio refleja la expectativa de que petróleo y gas puedan adquirir un peso considerablemente mayor dentro de la generación argentina de divisas.
“Cuando armamos el programa, el objetivo eran US$ 30.000 millones. Con las eficiencias que logramos, principalmente en LNG, los números ahora nos están dando más de US$ 50.000 millones”, sostuvo Marín. La compañía estima además que el superávit comercial energético podría aproximarse a US$ 45.000 millones.
El gas tendrá un papel decisivo en esa ecuación. Southern Energy y Argentina LNG forman parte de los proyectos destinados a transformar el incremento de producción de Vaca Muerta en una nueva plataforma exportadora desde la costa de Río Negro, complementando el salto que el VMOS busca generar para el petróleo.
La estrategia que YPF presentó en Houston conecta así varias piezas de una misma transformación: más capacidad de transporte, inversiones en petróleo y LNG, concentración de recursos en activos estratégicos y una infraestructura diseñada para exportar a gran escala. El objetivo final es que Vaca Muerta deje de medirse solamente por cuánto puede producir y comience a hacerlo también por el lugar que la energía argentina pueda ocupar en los mercados internacionales.