Por: Redacción Constructivaonline.com.ar
Vaca Muerta empieza a mostrar números que trasladan su desarrollo hacia una escala hasta hace poco tiempo atrás impensada. Las compañías operadoras del sector ya presentaron 17 proyectos bajo el Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI) por US$ 145.380 millones, una cifra que permite dimensionar el volumen de capital que busca movilizar la industria argentina de hidrocarburos durante los próximos años.
El dato fue presentado en el Congreso por Carlos Ormachea, presidente de la Cámara de Empresas Productoras de Hidrocarburos (CEPH), durante su exposición ante el plenario de comisiones de Presupuesto y Hacienda del Senado. De las 17 iniciativas presentadas, seis ya cuentan con aprobación técnica y representan inversiones por US$ 30.860 millones.
La magnitud de los desembolsos muestra hasta qué punto la infraestructura, el desarrollo de los campos y la capacidad exportadora comienzan a condicionar la próxima etapa del shale argentino. “Nuestro sector tiene 17 proyectos presentados al RIGI por un total de US$ 145.380 millones, de los cuales seis proyectos ya han sido aprobados por un total de US$ 30.860 millones", precisó Ormachea.
Para el titular de la CEPH, el régimen no solamente permitió activar proyectos, sino también modificar sus tiempos de ejecución. "El RIGI ha movilizado y permitido ir adelante a proyectos de inversión que de otro modo probablemente no hubiesen ocurrido, y además lo que está provocando es el adelantamiento de otros proyectos que hubiesen quedado a la cola y bastante más adelante en el tiempo", sostuvo el también Chairman de Tecpetrol.

Las proyecciones de la cámara muestran hacia dónde apunta esa aceleración. Para 2035, el sector estima que la Argentina podría producir 1,7 millones de barriles de petróleo por día y 300 millones de metros cúbicos diarios de gas. Como referencia, Ormachea señaló que en el último mes la producción petrolera alcanzó los 918.000 barriles diarios y que durante el invierno se produjeron 160 millones de metros cúbicos de gas.
El salto productivo tiene como contracara una expansión igualmente ambiciosa de las ventas externas. "Las exportaciones que estamos viendo para el 2035 son US$ 40.000 millones, y US$ 30.000 millones al 2030", afirmó Ormachea. Para ese mismo horizonte, la CEPH calcula que el saldo comercial positivo del upstream podría ubicarse en US$ 28.000 millones en 2030 y alcanzar los US$ 38.000 millones hacia 2035.
Llegar a esos niveles exigirá mantener un ritmo elevado de inversión durante varios años. Las estimaciones de la entidad contemplan desembolsos directos cercanos a US$ 15.000 millones anuales hasta 2030 para desarrollar campos y construir la infraestructura asociada. Posteriormente, el nivel de inversión disminuiría a medida que las principales instalaciones de procesamiento y transporte necesarias para alcanzar la nueva escala productiva entren en funcionamiento.
El impacto esperado también se traslada al mercado laboral. Según las proyecciones expuestas ante el Senado, la industria podría multiplicar por 2,5 la cantidad de puestos directos hasta superar los 100.000 empleos. Al incorporar el efecto sobre los siguientes eslabones de la cadena, la estimación asciende a más de medio millón de nuevas posiciones generadas fundamentalmente de aquí a 2030.
Ese crecimiento tiene una particularidad financiera: el upstream requiere enormes desembolsos antes de comenzar a generar ingresos. Ormachea explicó que se trata de proyectos intensivos en capital, donde buena parte de la inversión debe ejecutarse antes de producir y comercializar el primer barril, con períodos de recupero extensos que vuelven determinantes las condiciones de financiamiento.
La transformación también redefine el papel de Vaca Muerta dentro de la economía energética argentina. "Vaca Muerta hoy es un proyecto netamente de exportación. La Argentina está hoy totalmente abastecida en su demanda de oil & gas y lo seguirá estando sin ninguna duda en todos los años que tenemos por delante. Pero el desarrollo adicional que estamos viendo, impulsando y ejecutando en Vaca Muerta es claramente un proyecto de exportación".
La competencia con los grandes productores del mundo
El desafío, por lo tanto, deja de ser solamente producir más. La industria plantea que esa nueva capacidad deberá competir por mercados, capital e inversiones frente a algunas de las principales regiones productoras del mundo. "Como tal -indicó-, tiene que desarrollarse en un ambiente donde encuentre condiciones parecidas a las que tienen aquellos con los cuales tenemos que competir en el mundo, que en general son los mejores", afirmó Ormachea.
En esa ecuación, la CEPH atribuye un papel central al marco regulatorio. Durante su exposición, Ormachea señaló que tanto el capítulo del RIGI incluido en la Ley Bases como las modificaciones introducidas a la Ley de Hidrocarburos contribuyeron a generar condiciones que permiten avanzar con decisiones de inversión asociadas a proyectos de gran escala.
Entre los factores señalados aparece la adecuación de la tasa del impuesto a las ganancias, que según el ejecutivo aproxima las condiciones argentinas a las de competidores internacionales como Permian, en Estados Unidos. También destacó la eliminación de los impuestos a las exportaciones desde el tercer año de producción de los proyectos incorporados al régimen.
Otro componente relevante es la devolución del crédito fiscal de IVA. En inversiones tan intensivas en capital, Ormachea sostuvo que ese componente puede representar un costo adicional del 21% sobre el flujo financiero durante la construcción, especialmente significativo en una economía donde el costo del capital todavía resulta elevado. La modificación, afirmó, facilita el financiamiento y mejora las condiciones competitivas.
El acceso a divisas para repagar financiamientos y distribuir dividendos completa parte de la ecuación señalada por las compañías, junto con precios domésticos alineados con referencias internacionales y libertad para exportar. Ante este escenario, el próximo desafío de Vaca Muerta será transformar esa cartera de inversiones en producción, infraestructura y exportaciones capaces de sostener una nueva escala para el negocio energético argentino.