jueves 27 de agosto de 2026 - Edición Nº526

Vinos | 27 ago 2026

Enoturismo

Las bodegas argentinas ya pueden medir la sostenibilidad de su propuesta turística

18:07 |La Corporación Vitivinícola Argentina presentó una herramienta digital para que los establecimientos enoturísticos puedan evaluar sus prácticas y detecten oportunidades de mejora. El sistema analiza variables ambientales, sociales y económicas, desde el consumo de agua y energía hasta el impacto de la actividad sobre el empleo y las comunidades.


La sostenibilidad dejó de ser solamente una declaración de buenas intenciones para convertirse en una variable que también necesita datos. A partir de esa premisa, la Corporación Vitivinícola Argentina  (COVIAR), presentó una plataforma digital y gratuita que permitirá a las bodegas turísticas de todo el país medir, gestionar y mejorar el impacto generado por sus actividades enoturísticas.

La Plataforma de Autoevaluación en Sostenibilidad para Bodegas Turísticas fue presentada oficialmente en el Espacio Fecovita y es el resultado de un trabajo conjunto entre COVIAR y el Instituto Tecnológico Universitario de la Universidad Nacional de Cuyo. El proyecto contó además con la colaboración de la Municipalidad de Maipú y Fecovita.

El desarrollo forma parte de los objetivos del Plan Estratégico Vitivinícola que busca consolidar el turismo del vino en las distintas provincias productoras. Su origen se aloja en la Guía de Sostenibilidad Enoturística Argentina, elaborada previamente por COVIAR junto con especialistas de la UNCuyo para establecer lineamientos aplicables a la actividad.

La diferencia ahora está en pasar de las recomendaciones a la gestión concreta. En lugar de sumar un nuevo documento normativo, la plataforma transforma aquellos principios en un mecanismo que las bodegas pueden utilizar para conocer su situación, identificar oportunidades de mejora y comparar su evolución a medida que incorporan nuevas prácticas.

Medir para transformar la experiencia enoturística

El funcionamiento busca contemplar la diversidad que caracteriza al turismo del vino argentino. Cada establecimiento puede ingresar gratuitamente desde el sitio de COVIAR y completar indicadores adaptados a su escala, evitando aplicar los mismos parámetros a una pequeña bodega boutique que recibe visitantes ocasionales y a un complejo turístico con actividades permanentes y mayor circulación de público.

Una vez cargada la información, el sistema procesa los datos y genera un diagnóstico individual acompañado por una hoja de ruta. La intención es que el resultado no termine en una calificación abstracta, sino que indique pasos concretos para mejorar progresivamente los procesos y avanzar hacia una operación más eficiente y sustentable.

El análisis se extiende más allá de las variables ambientales. El uso eficiente del agua y la energía ocupa naturalmente un lugar relevante, especialmente en territorios como Mendoza, pero la plataforma también incorpora indicadores económicos y sociales vinculados con el empleo local y con el impacto que genera la actividad turística sobre las comunidades cercanas a las bodegas.

Se trata de información que puede adquirir además un valor comercial: Contar con indicadores verificables constituye un primer paso para avanzar hacia certificaciones de sostenibilidad, un atributo que comienza a ser requerido por operadores turísticos internacionales y por visitantes que buscan conocer con mayor precisión el impacto ambiental y social de los establecimientos que eligen.

La participación del ITU agrega otra dimensión al proyecto al conectar conocimiento académico con necesidades concretas del sector productivo. El instituto estuvo a cargo del desarrollo técnico, mientras que la Municipalidad de Maipú y Fecovita acompañaron institucionalmente una iniciativa diseñada para llegar directamente a establecimientos enoturísticos de diferentes características.

Con la puesta en marcha de la plataforma (https://sostenibilidad.coviar.ar), COVIAR completa el recorrido iniciado con la elaboración de la guía y lleva sus lineamientos hacia una herramienta cotidiana. El desafío que sigue ahora será instalar una cultura de medición dentro de un sector donde la sostenibilidad comienza a exigir algo más que reputación o buenas prácticas declaradas: datos capaces de demostrar, comparar y mejorar el impacto real de una actividad vital para gran parte de la industria.

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