Por: Redaccción Constructivaonline.com.ar
Peter Thiel construyó buena parte de su trayectoria alrededor de la tecnología, pero una de sus apuestas financieras más importantes comienza a mirar hacia la energía argentina. El fondo del empresario invirtió US$ 76 millones en Vista Energy, una de las petroleras de mayor crecimiento en Vaca Muerta, reforzando su exposición a un sector que gana relevancia dentro de su estrategia de inversión.
La operación se realizó a través de Thiel Macro LLC y quedó registrada en el formulario 13F presentado ante la Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos (SEC). Al cierre del segundo trimestre, el fondo acumulaba casi 1,2 millones de acciones de Vista, una participación que llevó a la compañía a ocupar un lugar particularmente significativo dentro de su cartera.
Vista se convirtió, de hecho, en la segunda mayor posición declarada por el fondo, únicamente por detrás de Amazon. Existe además otro dato que dimensiona la apuesta: la petrolera fundada por Miguel Galuccio fue la única compañía no estadounidense incluida en la presentación, diferenciándose claramente del resto de las inversiones informadas por Thiel Macro.
La decisión encuentra a Vista en plena expansión dentro de la formación neuquina. La compañía produce actualmente el equivalente a unos 160.000 barriles diarios de petróleo y gas y alrededor del 70% de ese volumen se destina a los mercados internacionales, consolidando un perfil fuertemente vinculado con el crecimiento exportador de Vaca Muerta.

Vista prepara una mayor capacidad exportadora
Uno de los factores que acompañan ese crecimiento es el avance del oleoducto y puerto Vaca Muerta Oil Sur (VMOS), infraestructura considerada estratégica para ampliar la capacidad de evacuación y exportación del petróleo neuquino. Vista participa del proyecto, cuya entrada en operación está prevista para el próximo año y que permitirá reducir uno de los principales límites físicos para continuar aumentando la producción.
La compañía también reforzó recientemente su portafolio mediante la adquisición de Bandurria Sur y Bajo del Toro, bloques anteriormente pertenecientes a Equinor. La operación incorporó alrededor de 22.000 barriles diarios equivalentes y amplió la base de activos disponibles para sostener una nueva etapa de crecimiento dentro de Vaca Muerta.
Miguel Galuccio destacó que la incorporación de esas áreas permitió a Vista avanzar simultáneamente en tres dimensiones centrales para su estrategia: producción, exportaciones y capacidad de desarrollo. La combinación entre nuevos activos y mayor infraestructura de transporte configura así un escenario que puede permitirle continuar incrementando su escala durante los próximos años.
En ese contexto, la inversión de Thiel adquiere una lectura que supera la compra de acciones de una petrolera. El fondo está tomando posición sobre una compañía cuyo crecimiento depende directamente de la capacidad de Vaca Muerta para aumentar producción y exportaciones, precisamente cuando nuevas obras comienzan a resolver parte de los históricos cuellos de botella de infraestructura.
De la economía digital a la infraestructura física
La operación también encuentra un punto de contacto con una idea que Thiel viene desarrollando sobre la economía global. El empresario plantea la necesidad de recuperar la atención sobre los “átomos” - infraestructura física, industria y energía- después de décadas en las que buena parte del capital y la innovación se concentraron alrededor de los “bits” y la economía digital.
Ese interés por la infraestructura energética también aparece en otras inversiones. Thiel participa de General Matter, una compañía enfocada en producir HALEU, un tipo de uranio enriquecido utilizado en energía nuclear que recibió financiamiento del Departamento de Energía de Estados Unidos. Su cartera comienza así a mostrar una vinculación más visible entre tecnología, recursos físicos y disponibilidad energética.
La relación no resulta menor frente al avance de la inteligencia artificial. El crecimiento de centros de datos y nuevas infraestructuras tecnológicas está incrementando las necesidades de electricidad, convirtiendo la disponibilidad de energía en una variable cada vez más relevante para sostener la expansión de industrias digitales. Bajo esa perspectiva, petróleo, gas y energía nuclear vuelven a ocupar un lugar estratégico dentro de la nueva economía tecnológica.

La mirada de Thiel sobre Argentina tampoco estaría limitada a Vista. Según las fuentes citadas en la información original, durante los últimos meses el empresario habría adquirido una residencia en Buenos Aires (específicamente en Barrio Parque), inscripto a sus hijas en colegios de la Ciudad y participado en torneos de ajedrez en un club de Almagro, señales de un vínculo creciente con el país que trasciende el movimiento financiero.
En abril, además, mantuvo una reunión con el presidente Javier Milei. De acuerdo con funcionarios que participaron del encuentro, Thiel mostró interés por conocer la sostenibilidad de las reformas económicas impulsadas por el Gobierno y consultó específicamente por el impuesto a la riqueza, dos aspectos que considera relevantes al momento de evaluar decisiones de inversión con una perspectiva de largo plazo.
Su agenda argentina tendrá otro capítulo en septiembre. Thiel tiene previsto participar del foro “Vientos de Cambio”, organizado por la Fundación Libertad y Progreso para el 1 y 2 de ese mes en Buenos Aires. El encuentro contará con funcionarios como Luis Caputo, Federico Sturzenegger y José Luis Daza, además de inversores internacionales interesados en analizar el rumbo económico del país.
La compra de acciones de Vista aparece así en la intersección de varias tendencias: el crecimiento de Vaca Muerta, la expansión exportadora de la compañía, la construcción de nueva infraestructura y un inversor tecnológico que comienza a conceder mayor importancia estratégica a los activos físicos necesarios para sostener la economía del futuro.
Para Vista, ocupar la segunda posición dentro de la cartera declarada de Thiel Macro y ser su única compañía no estadounidense representa una señal particularmente significativa. Para Vaca Muerta, la operación suma otro dato a un proceso más amplio: el desarrollo neuquino comienza a captar la atención de capitales internacionales que observan en la energía argentina no solamente un recurso disponible, sino una oportunidad vinculada con las crecientes necesidades energéticas de la economía global.