Por: Redacción Constructivaonline.com.ar
Pampa Energía confirmó una de las inversiones industriales más importantes de los últimos años en Argentina luego de aprobar la decisión final de inversión (Final Investment Decision - FID) para construir una planta de producción de urea granulada en Bahía Blanca, proyecto que demandará una inversión de US$ 2.700 millones y posicionará a la compañía en un nuevo segmento de negocios vinculado a la industria petroquímica.
La futura planta estará ubicada en el Polo Industrial de Bahía Blanca y comenzará a operar hacia fines de 2029. Con una capacidad estimada de 2,1 millones de toneladas anuales, será la mayor planta de urea de Sudamérica y una de las más importantes del mundo, consolidando a la ciudad bonaerense como uno de los principales polos industriales del país.
La iniciativa había sido presentada en abril para su incorporación al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), cuya aprobación continúa siendo un paso clave para la ejecución definitiva del emprendimiento. Mientras tanto, la empresa avanzó con la aprobación del proyecto, una señal que refleja la confianza en su potencial económico y estratégico.
Uno de los principales objetivos será transformar el gas natural proveniente de Vaca Muerta en fertilizantes de alto valor agregado. Esta integración entre la producción de hidrocarburos y la industria petroquímica representa uno de los caminos más relevantes para incrementar el valor agregado de los recursos energéticos y diversificar las exportaciones argentinas.

Una apuesta para generar divisas
Según las estimaciones de Pampa Energía, el complejo permitirá generar aproximadamente US$ 1.000 millones anuales entre exportaciones y sustitución de importaciones. El proyecto reducirá la dependencia de fertilizantes importados y abrirá una nueva fuente de ingresos para la economía argentina mediante la producción destinada tanto al mercado interno como al comercio exterior.
Brasil aparece como uno de los principales destinos de la futura producción. El país vecino importa actualmente entre siete y ocho millones de toneladas de urea por año, una demanda que convierte al mercado brasileño en una oportunidad estratégica para ampliar la presencia de la industria petroquímica argentina en la región.
El complejo ocupará unas 80 hectáreas dentro del área portuaria de Bahía Blanca y contará con conexión directa a los gasoductos troncales provenientes de Vaca Muerta. Las instalaciones incluirán una planta de amoníaco, dos líneas de producción de urea granulada con capacidad conjunta de 6.000 toneladas diarias, silos de almacenamiento y modernos sistemas automatizados de carga para camiones y buques.
Ingeniería y desarrollo regional
El presidente de Pampa Energía, Marcelo Mindlin, calificó la iniciativa como la inversión más importante en la historia de la compañía y destacó que permitirá reducir la dependencia de fertilizantes provenientes de mercados lejanos y expuestos a escenarios de inestabilidad geopolítica. Además, sostuvo que el proyecto contribuirá a conectar el potencial gasífero de Vaca Muerta con uno de los sectores más relevantes de la economía argentina, como es el agro.
La etapa de construcción demandará aproximadamente tres años y medio y alcanzará un pico superior a los 3.500 puestos de trabajo directos, además de miles de empleos indirectos vinculados con proveedores, contratistas y empresas de servicios. Una vez iniciada la operación comercial, la planta empleará de manera permanente a unas 300 personas, priorizando la contratación de trabajadores y empresas de Bahía Blanca y la región.
La decisión de avanzar con esta inversión confirma una tendencia creciente dentro del sector energético argentino, concentrada en transformar el gas natural en productos industriales de mayor valor agregado. En este caso, la futura planta de Bahía Blanca apunta fortalecer la competitividad de la petroquímica nacional, ampliar las exportaciones, generar empleo y consolidar un nuevo eslabón entre Vaca Muerta, la industria y el desarrollo productivo del país.