Por: Redacción Constructivaonline.com.ar
El Gobierno nacional aprobó el ingreso del proyecto minero Vicuña al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), una decisión que habilita el avance de la mayor inversión minera anunciada hasta el momento en Argentina.
El emprendimiento, desarrollado por las compañías BHP y Lundin, contempla una inversión inicial comprometida de 9.700 millones de dólares y podría alcanzar un desembolso total cercano a los 18.000 millones de dólares.
La confirmación fue realizada por el ministro de Economía, Luis Caputo, quien destacó la relevancia estratégica del proyecto para la economía nacional y para el posicionamiento de Argentina dentro del mercado global del cobre.
El Distrito Vicuña integra los yacimientos Josemaría y Filo del Sol, ubicados en la provincia de San Juan, y es considerado uno de los activos cupríferos más importantes del mundo por su escala, potencial productivo y capacidad de expansión futura.
Según las estimaciones de las compañías operadoras, el desarrollo permitirá generar exportaciones superiores a los 2.600 millones de dólares anuales una vez que alcance su etapa de producción plena.
Al momento de anunciar la aprobación, Caputo remarcó el impacto económico y laboral esperado. “Este proyecto generará exportaciones por más de US$2.600 millones al año y más de 30.000 empleos directos e indirectos. Más inversión productiva, más trabajo y más crecimiento para los argentinos”, expresó.
Un desarrollo por etapas para optimizar la inversión
El esquema de explotación fue diseñado sobre la base de la Evaluación Económica Preliminar (PEA) presentada por las compañías durante febrero de este año. La planificación contempla una ejecución progresiva en distintas etapas operativas. La primera fase estará centrada en el desarrollo inicial de Josemaría, aprovechando la infraestructura ya proyectada para optimizar recursos y acelerar la puesta en marcha del complejo.
Posteriormente se incorporarán los recursos de óxidos provenientes de Filo del Sol, mientras que la tercera etapa prevé una expansión de gran escala orientada al procesamiento de recursos sulfurados mediante nueva infraestructura de molienda y transporte pesado.
En paralelo, el proyecto mantiene conversaciones con autoridades nacionales y provinciales para garantizar el abastecimiento energético requerido por la futura operación. Entre los temas en análisis figura la repotenciación de una línea eléctrica de alta tensión entre Nueva San Juan y Rodeo, una obra considerada estratégica para el desarrollo del distrito minero.

Producción de clase mundial
Las proyecciones geológicas posicionan a Vicuña entre los mayores proyectos de cobre del planeta. De acuerdo con los datos difundidos por las compañías, el complejo tendrá capacidad para producir un promedio de 395.000 toneladas de cobre equivalente por año durante los primeros 25 años de operación.
A esa producción se sumarán aproximadamente 711.000 onzas anuales de oro y 22,2 millones de onzas de plata, lo que permitirá diversificar ingresos y reducir la exposición a la volatilidad de los mercados internacionales de metales.
Los operadores sostienen que el modelo modular y escalable adoptado para el proyecto contribuirá a reducir riesgos de ejecución y permitirá acompañar la evolución técnica del yacimiento a medida que avance el desarrollo constructivo.
Actualmente, Vicuña emplea de manera directa e indirecta a 2.421 trabajadores en Argentina. La estructura laboral está integrada por 580 empleados propios y 1.841 operarios vinculados mediante empresas contratistas especializadas.
La compañía destacó además que el 92,6% de la plantilla total es de nacionalidad argentina y que más del 81% de los empleados directos provienen de la provincia de San Juan, consolidando un fuerte componente de empleo local.
El entramado productivo asociado al proyecto involucra actualmente a 245 empresas proveedoras dedicadas a actividades como geología, perforación, logística de alta montaña, mantenimiento industrial y obras civiles. De ese total, 150 compañías están radicadas en San Juan, representando más del 60% de la red de contratistas vinculada al emprendimiento.
A medida que avance la construcción impulsada por los beneficios del RIGI, las necesidades de infraestructura, energía, transporte, insumos industriales y servicios especializados crecerán significativamente. Para responder a esa demanda, gran parte de la cadena de proveedores deberá avanzar en procesos de certificación internacional y profesionalización, acompañando el desarrollo de un proyecto que ya es considerado uno de los principales motores de crecimiento económico y minero de Argentina para las próximas décadas.