Por: Redacción Constructivaonline.com.ar
YPF aprobó su incorporación al megaproyecto de separación de líquidos del gas natural impulsado por Transportadora de Gas del Sur (TGS) una iniciativa valuada en aproximadamente 3.000 millones de dólares que busca industrializar parte de la producción de shale gas proveniente de Vaca Muerta.
La decisión fue adoptada por el directorio de la petrolera y representa un paso clave para acelerar la presentación formal del proyecto ante el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), considerado fundamental para garantizar la viabilidad económica de la iniciativa.
El acuerdo había sido anticipado por el presidente y CEO de YPF, Horacio Marín, y por el CEO de TGS, Oscar Sardi (foto), durante la inauguración de las obras de ampliación de Compañía Mega en Bahía Blanca.
Según explicaron los directivos, YPF no participará como accionista del proyecto, sino que actuará como productora y proveedora del gas proveniente de sus operaciones en Vaca Muerta.
Un acuerdo clave para el desarrollo de Vaca Muerta
La iniciativa es considerada estratégica para las compañías que operan en la cuenca neuquina y buscan incrementar significativamente la producción de petróleo no convencional. Uno de los principales beneficios radica en la posibilidad de gestionar el gas asociado que acompaña la extracción de crudo y que, sin infraestructura adecuada, puede convertirse en una limitación para ampliar la producción.
El acuerdo firmado contempla un compromiso de abastecimiento de gas por un período de 15 años y cubrirá aproximadamente la mitad de la capacidad inicial de procesamiento prevista para la nueva planta. A su vez, el esquema comercial prevé que YPF contrate servicios de transporte y procesamiento mientras que los líquidos obtenidos serán comercializados por TGS.
“Somos los primeros que vamos a firmar, pero atrás vienen otros”, afirmó Horacio Marín al anunciar la aprobación del ingreso de YPF al proyecto.

Una inversión de US$3.000 millones con foco exportador
La mayor parte de la inversión será ejecutada en instalaciones ubicadas en Neuquén y Bahía Blanca, donde se desarrollarán nuevas obras de procesamiento, transporte, almacenamiento y despacho de productos.
El proyecto contempla la producción de propano, butano y gasolina natural, hidrocarburos líquidos cuya demanda local ya se encuentra abastecida y que poseen amplias posibilidades de comercialización en mercados internacionales.
Según estimaciones de TGS, las exportaciones derivadas de esta infraestructura podrían generar ingresos cercanos a 1.300 millones de dólares por año una vez alcanzada la operación plena. La iniciativa aprovecha una característica distintiva del shale gas de Vaca Muerta, es decir, su elevado contenido de componentes licuables.
“Un gas natural estándar tiene un 10% normalmente de componente licuable. El de Vaca Muerta tiene entre el 25 y el 30%”, explicó Oscar Sardi al referirse a la riqueza energética del recurso neuquino.
El rol de Neuquén y Bahía Blanca
El proyecto prevé que el gas producido en Vaca Muerta sea transportado hasta la zona de Tratayén, donde se construirá una nueva planta destinada a separar los componentes líquidos del flujo gaseoso. Una vez concluido ese proceso, los líquidos serán enviados mediante un nuevo sistema de transporte hacia Bahía Blanca para continuar su procesamiento y preparación para exportación. El esquema contempla la creación de dos vehículos societarios independientes bajo el paraguas del RIGI.
Uno estará vinculado al transporte y procesamiento en Neuquén, mientras que el segundo concentrará las actividades relacionadas con el transporte hasta Bahía Blanca, el fraccionamiento de productos y las operaciones de almacenamiento.
Según explicó Sardi, YPF ingresará exclusivamente como productora de gas y contratante de servicios dentro de la infraestructura desarrollada por TGS. “El proyecto es 100% TGS en el cual YPF ingresa como un productor de gas”, señaló el ejecutivo.

La segunda etapa y la expansión futura
TGS también mantiene negociaciones con Pluspetrol, Chevron y Pampa Energía para replicar el mismo esquema comercial y completar la capacidad prevista para la nueva planta. De acuerdo con las estimaciones de la compañía, los acuerdos actualmente en negociación permitirían cubrir cerca del 70% del gas requerido por el proyecto.
En una segunda etapa, el modelo contractual evolucionará hacia un sistema de compraventa firme de los líquidos obtenidos, permitiendo simplificar la logística comercial y exportadora.
La infraestructura tendrá capacidad para procesar un volumen nominal equivalente a 34 millones de metros cúbicos diarios de gas natural, aunque ajustado por poder calorífico el volumen efectivo alcanzará aproximadamente los 43 millones de metros cúbicos diarios.
El desarrollo incluye además la construcción de un nuevo poliducto de unos 600 kilómetros hasta Bahía Blanca, donde se levantará una planta de fraccionamiento greenfield junto a una terminal de almacenamiento y despacho ubicada en Puerto Galván. Según las proyecciones de TGS, la operación comercial plena podría alcanzarse en un plazo cercano a los 45 meses.
Con la incorporación de YPF y el avance de las negociaciones con otros productores, el proyecto comienza a consolidarse como una de las inversiones energéticas más relevantes de los últimos años y como una nueva plataforma exportadora destinada a potenciar el desarrollo de Vaca Muerta y la generación de divisas para Argentina.
En qué consiste el proyecto de TGS
El megaproyecto de separación, transporte y fraccionamiento de líquidos del gas natural (NGLs) diseñado por TGS (Transportadora de Gas del Sur) es una histórica obra de infraestructura cuya inversión se estima en 3.000 millones de dólares destinada a industrializar y exportar los componentes del gas de Vaca Muerta.
El proyecto acaba de recibir la Decisión Final de Inversión por parte del Directorio de TGS, asegurando acuerdos clave con petroleras líderes como YPF, Pluspetrol y Chevron para cubrir el 80% de su capacidad instalada.
El objetivo central del proyecto es destrabar un cuello de botella aprovechando la riqueza de los componentes licuables del gas asociado al petróleo en Vaca Muerta. Si no se separan estos líquidos, el gas no puede entrar a los gasoductos comerciales, lo que obligaría a frenar la producción de petróleo en los yacimientos.
Respeto de la generación de divisas genuinas, TGS estima que el complejo generará exportaciones netas por 1.200 millones de dólares anuales.
Los productos obtenidos (propano, butano y gasolina natural) ya tienen su demanda interna cubierta, por lo que se venderán por completo al exterior.Infraestructura y pasos del proceso.
El recorrido propuesto en el proyecto
1. Segregación: El proyecto prevé la construcción de un gasoducto de 100 kilómetros en la cuenca neuquina para separar desde el origen el gas rico (húmedo) del gas seco.
2. Separación: Comprende la ampliación de la capacidad de procesamiento en la Planta Tratayén (Neuquén) para extraer los líquidos del flujo de gas natural.
3. Transporte: Contempla la construcción de un nuevo poliducto de 573 kilómetros y 20 pulgadas de diámetro que unirá Neuquén con Buenos Aires, cruzando también las provincias de Río Negro y La Pampa.
4. Fraccionamiento y Almacenamiento: Consiste en el montaje de una nueva planta industrial (greenfield) en Puerto Galván (Bahía Blanca) para fraccionar los líquidos en propano, butano y gasolina natural. El sitio contará con tanques de almacenamiento y nuevas obras portuarias para el despacho en barcos.
Los plazos y el impacto económico
Está previsto que el complejo empiece a funcionar en el año 2030, mientras que los trabajos de construcción demandarán aproximadamente 45 meses (casi 4 años).
TGS indica que durante la etapa de construcción se generarán 4.000 empleos directos y unos 15.000 empleos indirectos.
A fin de financiar y proteger legalmente la magnitud de la inversión, el proyecto se presentará bajo el amparo del Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI).