Por: Redacción Constructivaonline.com.ar
La Argentina podría alcanzar una balanza comercial positiva de USD 60.000 millones en los próximos años a partir del desarrollo de los sectores energético y minero. Así lo afirmó Daniel González, secretario coordinador de Energía y Minería de la Nación, durante su participación en el AmCham Summit 2026.
El funcionario sostuvo que el país atraviesa un cambio estructural que no solo responde a modificaciones normativas, sino también a una nueva visión orientada a atraer inversiones y consolidar un crecimiento sostenido.
En ese sentido, remarcó que “El cambio más importante es la narrativa en favor de una Argentina donde los inversores quieran estar, con estabilidad y reglas claras”.
Según explicó, factores como la desaceleración inflacionaria, la reducción de la presión impositiva y la previsibilidad macroeconómica configuran un escenario favorable para la llegada de capitales de largo plazo.
Un nuevo marco regulatorio para el crecimiento
González destacó que las reformas impulsadas a partir de la Ley Bases redefinen el funcionamiento del sector energético. Entre los cambios, mencionó las modificaciones en las leyes de hidrocarburos, gas y sistema eléctrico.
Estas transformaciones, indicó, buscan maximizar el aprovechamiento de los recursos, alineando los precios con el mercado internacional y reduciendo la intervención estatal en los procesos productivos y comerciales.
“Nos restringimos como reguladores a intervenir en precios. Eso genera un nivel de certeza muy grande”, afirmó el funcionario, al referirse al nuevo enfoque adoptado por el Gobierno.
Uno de los pilares de esta estrategia es el Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI), al que calificó como “una historia de éxito” por su capacidad para atraer capitales.
Según detalló, el régimen ya comprometió inversiones por decenas de miles de millones de dólares y la generación de más de 100.000 empleos directos e indirectos en distintas regiones del país.
Proyecciones y contexto internacional
González agregó que el impacto de estas políticas comienza a reflejarse en las proyecciones del sector, y subrayó que se espera para los próximos 18 meses, un incremento significativo en las inversiones en petróleo y gas, especialmente en desarrollos vinculados a Vaca Muerta.
En paralelo, anticipó que la producción de crudo podría alcanzar el millón de barriles diarios en el corto plazo, un nivel que no se registraba desde hace décadas.
A mediano plazo, el funcionario proyectó un escenario aún más ambicioso: “Con proyectos concretos, no potenciales, en cinco a siete años la Argentina puede tener una balanza comercial positiva de USD 60.000 millones solo en energía y minería”.
Este salto exportador -resaltó- permitiría eliminar una de las principales limitaciones históricas de la economía argentina que es la restricción externa vinculada a la falta de divisas.
En su participación, el secretario tambíen sostuvo que la creciente demanda de energía y minerales, sumada a un cambio de prioridades internacionales hacia la seguridad energética, posiciona al país como un destino atractivo para inversiones.
“Estamos viendo un interés muy fuerte en los proyectos argentinos”, aseguró González, al referirse al renovado entusiasmo de inversores internacionales.
Finalmente, subrayó el cambio de enfoque en la política energética al señalar que el sector privado tendrá un rol central en la autorregulación del mercado. “El sector privado se autorregula. A veces no hacer es tan importante como hacer”, concluyó.