Por: Redacción Constructivaonline.com.ar
En el marco del tradicional Agasajo de Vendimia de Bodegas de Argentina, el presidente de la entidad, Walter Bressia, realizó un análisis profundo sobre la situación actual de la vitivinicultura argentina. El encuentro tuvo como escenario el Espacio Arizu de Godoy Cruz y reunió a referentes del sector productivo, autoridades y empresarios.
El dirigente aprovechó la ocasión para plantear los principales desafíos que enfrenta la industria y mencionó la necesidad de recuperar competitividad para que el vino argentino vuelva a crecer en los mercados internacionales.
Bressia reconoció que la industria atraviesa un momento complejo que impacta en toda la cadena productiva y agregó que productores, bodegas y empresas vinculadas al sector enfrentan un escenario desafiante a partir de la caída del consumo interno, las dificultades en los mercados internacionales, y la menor actividad del enoturismo que también afecta a uno de los motores del desarrollo vitivinícola.
El dirigente definió el contexto actual como una “tormenta perfecta” que combina múltiples factores negativos para la actividad y explicó que la actual cosecha se desarrolla en un escenario de alta incertidumbre para el sector.
Actualmente, las bodegas que integran Bodegas de Argentina concentran una participación mayoritaria en la actividad del sector, representando más del 90% del vino exportado por el país y cerca del 70% del mercado interno.
En su análisis del contexto económico, Bressia valoró algunos avances registrados en la macroeconomía argentina, destacando la importancia de avanzar hacia un escenario de mayor estabilidad y previsibilidad. Al mismo tiempo, remarcó, "la reducción de la inflación y la normalización de variables económicas generan expectativas positivas, pero estas mejoras constituyen solo el primer paso para recuperar competitividad".
El dirigente explicó que ordenar la macroeconomía resulta fundamental para el desarrollo de las actividades productivas, y subrayó que el sector necesita condiciones más favorables para competir globalmente, con la premisa de recuperar los niveles de exportación que el vino argentino supo alcanzar en otros momentos.
Entre los principales obstáculos que enfrenta la vitivinicultura, Bressia mencionó la elevada presión impositiva que afecta al sector. Señaló que la estructura tributaria del país limita la competitividad internacional de las empresas, impactando en los costos logísticos que también representan un desafío para las exportaciones.
El dirigente fue particularmente crítico con la complejidad del sistema tributario argentino, y advirtió que las empresas deben enfrentar una estructura compuesta por numerosos impuestos, indicando que existen más de 150 tributos que impactan sobre la actividad productiva.
Frente a este escenario, Bressia planteó la necesidad de implementar herramientas que permitan aliviar la situación del sector, y propuso avanzar con mecanismos transitorios mientras se concretan reformas estructurales. Incluso, sugirió evaluar el diferimiento de contribuciones patronales como una medida de apoyo, mientras reclamó mayor agilidad en la devolución de impuestos vinculados al comercio exterior.
Durante su intervención también destacó la importancia estratégica del enoturismo para la industria vitivinícola, y recordó que esta actividad se consolidó como uno de los motores de crecimiento del sector en las últimas décadas. Sobre estos puntos, subrayó la necesidad de mejorar la infraestructura vial y la conectividad aérea a fin de que permitan fortalecer el posicionamiento turístico de las regiones vitivinícolas.
El dirigente también insistió en la necesidad de avanzar en acuerdos comerciales internacionales, teniendo en cuenta que "el vino argentino compite en mercados globales cada vez más exigentes". El país, indicó, "debe integrarse de manera más activa al comercio internacional".
Finalmente, el presidente de Bodegas de Argentina señaló que el sector mantiene una mirada optimista hacia el futuro y afirmó que el vino argentino posee una identidad reconocida a nivel internacional, reputación que, afirmó, "representa una base sólida para volver a crecer en los mercados globales".