Por: Redacción Constructivaonline.com.ar
La Bolsa de Comercio de Mendoza (BCM) atraviesa una etapa de transformación institucional que redefine su posicionamiento en el entramado económico provincial. Bajo la conducción de Luis Romano, la entidad completó una transición hacia un modelo de gestión más dinámico y ejecutivo. Con 83 años de historia, la institución apuesta ahora a consolidarse como actor central en negocios e inversiones.
Desde su emblemático edificio ubicado en Peatonal Sarmiento y Avenida España, la BCM impulsa una profunda digitalización de sus procesos, con inversiones en sistemas tecnológicos que le permiten operar con mayor agilidad, transparencia y seguridad. El proceso, indican desde la entidad, la posiciona como un socio estratégico preparado para los desafíos económicos del siglo XXI.
Romano subrayó que la institución ha realizado las inversiones necesarias para integrar dispositivos electrónicos con todos los medios de pago vigentes en el mercado, evolución que está respaldada por la certificación ISO 27001 en Seguridad de la Información. Se trata de un estándar diseñado para garantizar la protección de datos y la confiabilidad operativa.
Más allá de su rol histórico como organismo de registro y recaudación, la Bolsa atraviesa un momento de evolución hacia un esquema de servicios integrales, mediante un plan que se sustenta en la articulación público-privada y en el acompañamiento de proyectos estratégicos para la provincia. La entidad, de hecho, actúa como socio del Gobierno en una serie de iniciativas que resultan esenciales para dinamizar la economía, en el marco de una visión que busca ampliar el valor agregado que ofrece a empresas y ciudadanos.
La BCM como hub financiero estratégico
La institución se proyecta hoy como un hub financiero estratégico orientado a facilitar el acceso al mercado de capitales. Brinda asistencia técnica y asesoramiento personalizado a empresas, productores y ahorristas con el objetivo de profesionalizar el flujo de inversiones en todos los sectores productivos.
El alcance sectorial es amplio e incluye agro, minería, vitivinicultura, real estate, tecnología y energía. En este marco, la Bolsa se posiciona como nexo entre el potencial productivo local y herramientas modernas de financiamiento. Desde la institución indican que la estrategia de la nueva etapa es convertirla en el puente entre el capital global y los proyectos estratégicos mendocinos, orientación que le otorga un rol activo en el desarrollo regional.
Entre las alianzas formalizadas se destacan acuerdos con Impulsa Mendoza Sostenible, el Gobierno provincial, ByMA y la Bolsa de Valores de Toronto, vinculaciones que fortalecen la inserción internacional de la entidad.
Al mismo tiempo, uno de sus ejes centrales comprende la generación de un ecosistema financiero integral. Un ejemplo de esta articulación es el desarrollo de las reuniones previstas por la Comisión del Vino en las instalaciones de la Bolsa. El espacio funcionará como ámbito de debate y decisión para uno de los sectores más emblemáticos de la provincia.
Federalismo y expansión territorial
La expansión territorial es otro eje central de la nueva etapa institucional. Recientemente, la BCM inauguró una sucursal en Malargüe, sumando presencia en el sur mendocino. Con esta apertura, la entidad alcanza 16 sedes distribuidas en todos los departamentos de la provincia, como parte de una política que busca acercar servicios financieros y tecnológicos a cada región.
La llegada a Malargüe responde al crecimiento del ecosistema financiero-minero en la zona. La nueva sede no solo amplía la cobertura de servicios, sino que genera empleo genuino en la región. A su vez, acerca herramientas modernas a un territorio clave para el desarrollo energético.
Santiago Pérez Araujo, director de la BCM, destacó que la apertura en Malargüe consolida el despliegue en el sur mendocino y recordó que en mayo del año pasado se inauguró la sucursal de Tunuyán, estableciendo un contacto directo con el Valle de Uco.
Pérez Araujo anticipó que en los próximos dos años se prevé la apertura de sucursales en otras provincias argentinas con el objetivo de posicionar a la BCM como un actor de alcance nacional, aportando su experiencia y conocimiento como plataforma de servicios financieros y de recaudación.
Con una combinación de modernización tecnológica, alianzas globales y despliegue territorial, la BCM redefine su rol histórico. La institución deja atrás una etapa meramente administrativa para asumir un papel protagónico en la articulación económica de la provincia y sus posibilidades de crecimiento.